SOBRE MIN
Y detrás de todo esto, hay algo mucho más simple: una persona que decidió no mirar el mar como siempre… y empezar a buscar lo que otros no veían.
Su relación con el mundo audiovisual comienza en 2017, cuando adquiere su primera cámara con la intención de dar un paso más en la astrofotografía, una disciplina que hasta ese momento exploraba de forma más limitada.
A partir de ahí, empieza a construir un lenguaje propio basado en la observación, la paciencia y la búsqueda constante de momentos reales.
Lo que en un inicio era una vía de escape, acaba evolucionando hasta convertirse, años más tarde, en una salida profesional.
No es hasta 2021 cuando da el paso al ámbito profesional dentro de la fotografía y el vídeo, desarrollando trabajos en diferentes áreas como fotografía de interiores, eventos, contenido para instituciones y producción audiovisual.
Paralelamente, desarrolla su carrera como DJ desde los 16 años, una faceta que forma parte esencial de su vida y que, al igual que el resto de disciplinas, nace desde la pasión antes que desde cualquier planteamiento profesional.
Pero hay una parte de todo esto que no responde a lo profesional, ni a lo económico, ni a lo lógico.
El mar de ardora.
Desde 2018, una parte fundamental de su trabajo está centrada en la documentación de este fenómeno en las costas de Galicia, desarrollando uno de los seguimientos más constantes y extensos que existen actualmente en España.
No se trata de momentos aislados.
Se trata de un proceso continuo, construido a lo largo de años de observación, experiencia y constancia.
Buscar el mar de ardora no consiste en llegar a una playa y esperar a que ocurra.
La mayoría de las veces implica exactamente lo contrario.
Noches sin resultados.
Kilómetros recorridos sin una sola señal.
Salir sin saber si va a pasar algo… y asumir que lo más probable es que no pase nada.
Especialmente al inicio de temporada, cuando no existen referencias claras, todo se basa en la intuición, en la observación del mar y en la experiencia acumulada.
Y aun así, el margen de error sigue siendo enorme.
Pero cuando aparece, todo cambia.
Porque hay algo que ninguna imagen puede explicar del todo.
La sensación de estar dentro del agua y ver cómo cada movimiento ilumina el mar.
La adrenalina.
El silencio.
El momento en el que entiendes que estás viendo algo completamente fuera de lo común.
No es solo verlo.
Es vivirlo.
Con el paso del tiempo, todo este proceso ha dado lugar a una de las documentaciones más completas del mar de ardora en nuestras costas.
Un trabajo construido desde la experiencia real, sin reconstrucciones, sin depender de terceros y lejos de lo inmediato.
No nace de una tendencia reciente, sino de años de trabajo constante sobre el terreno.
Pero si algo define este proyecto, no es la cantidad de material.
Es la forma de compartirlo.
Durante mucho tiempo, la información sobre el mar de ardora ha estado en manos de muy pocas personas.
Aquí el enfoque es completamente distinto:
Hacerlo accesible.
Porque el mar de ardora no pertenece a nadie.
Y entenderlo no debería ser un privilegio.
A partir de esa idea nace la comunidad.
Un espacio abierto donde cualquier persona puede aportar, avisar y participar en la búsqueda del fenómeno.
Sin depender de unos pocos.
Sin exclusividad.
Lo que empezó como una prueba terminó creciendo mucho más de lo esperado, reuniendo a cientos de personas en cuestión de días.
Hoy, es uno de los pilares fundamentales del proyecto.
El mar de ardora no aparece porque se comparta.
Es un fenómeno natural que ocurre independientemente de quién lo observe.
Ocultarlo no lo protege.
Lo que realmente lo protege es el respeto, la educación y la concienciación.
El objetivo es seguir construyendo una comunidad sólida en torno a la bioluminiscencia marina, convirtiéndose en un punto de referencia a nivel nacional e internacional.
Al mismo tiempo, el proyecto evoluciona hacia nuevas formas de acercarlo a la gente:
Experiencias.
Creación de contenido.
Asesoramiento.
Divulgación.
Siempre con una idea clara:
Que verlo no sea complicado.
Y que vivirlo sea posible.
Más allá de la imagen, el objetivo es simple:
Hacer que más personas puedan vivir una de las experiencias más impresionantes que existen en nuestras costas.
Porque hay cosas que no se explican.
Se viven.